La moda de portear

Parece que últimamente se haya puesto de moda eso de llevar a l@s bebés en mochilas, pero también tengo la sensación de que se hace sin mucha información sobre ello. Salgo a la calle y veo a cada vez más madres y algún que otro padres porteando a sus hij@s, pero muchos de ellos están en posiciones nada saludables. Son numerosos los beneficios del porteo, pero siempre y cundo éste se haga correctamente.

 

Un poco de contexto

porteo historia

¿ Y de dónde viene esta “moda”? Lo cierto es que lejos de ser una moda, el porteo es algo que se ha llevado a cabo desde siempre: mientras la madre trabajaba (en casa, en el campo, en el río lavando la ropa…), su bebé estaba con ella en un fular o cualquier otro instrumento para ello. De hecho, esto sigue dándose en muchos países como la norma, especialmente en lugares de América Latina, África o Asia.

¿Por qué dejamos de usarlo entonces? Por la misma razón que dejamos de dormir con nuestros bebés en la cama: comenzamos a separarnos de ell@s. La mujer se incorpora al mercado laboral tras la escasez de mano de obra femenina en la Primera Guerra Mundial y a partir de ahí su papel reproductor pasa a ser combinado con su papel productor. Se comprueba lo beneficios que es que la otra mitad de la población pueda trabajar y producir, por lo que ambos papeles empiezan a estar reñidos, el de trabajar y el de cuidar constantemente del bebé. Así que hay una separación física entre madre y bebé en muchos aspectos, entre ellos el porteo, claro. Además, surgen los carritos que tanto ayudan a llevar al bebé y no cargar con él y su peso (recordemos que éstos inicialmente eran un utensilio de las altas esferas inglesas, por lo que tendría un reconocimiento extra).

 

¿Por qué portear y no llevar al bebé en un carrito? Beneficios del porteo

Cada día estoy más convencida de que cada familia debe hacer lo que considere mejor para ellos y sus circunstancias. Personalmente, he porteado y he llevado a mi hija en carrito, y sigo haciendo ambas. Pero el resurgir del porteo viene de numerosos estudios que demuestran su beneficio, principalmente basados en la teoría del apego y el piel con piel.

Llevar a nuestr@ bebé encima el mayor tiempo posible conlleva mucho beneficios para él/ella y para nosotrs como madres y padres, siendo algunos de ellos los siguientes:

  • Contacto afectivo: L@s bebés nace con necesidades de estar en contacto con su madre, especialmente durante los primeros meses de vida, algo que se conoce como exterogestación. Desde que comenzamos a caminar a dos patas, nuestras pelvis se estrecharon. Esta posibilidad de ver el mundo desde una perspectiva diferente hizo que se desarrollara nuestra inteligencia, albergando así un cerebro mayor, y por tanto, también una cabeza mayor. Algo entonces no encajaba. Pelvis de madre más pequeña y cabeza de bebé más grande hizo que los embarazos no pudieran alargarse mucho en el tiempo para que pudieran llevarse a cabo. Por tanto, nacemos aún inmaduros y necesitamos un periodo “extra” de condiciones similares al útero materno cuando ya hemos nacido. El porteo favorece estas condiciones, ya que el/a bebé está en un lugar y posición similar a la del útero, oyendo la voz, el corazón y la respiración de su madre de cerca. Además, quien le portea establece un contacto con el/ella, dándole mimos y caricias (al igual que se hacía en su pancita), lo que genera un aumento de la oxitocina, hormona de amor por excelencia.
  • Seguridad, traquilidad: Un bebé en brazos de su figura de apego es un bebé tranquilo. Esa tranquilidad le reporta no tener que estar pendiente de peligros, por lo que puede estar en una alerta tranquila. Este estado de conciencia (alerta tranquila) es el idóneo para que el bebé pueda centrar sus energías en aprender de su entorno y desarrollarse. Si el bebé está llorando, todas sus energías se despliegan en la supervivencia y no en un desarrollo óptimo de estimulación, crecimiento y socialización.
  • Sueño: El/a bebé viene de ser acunado en la barriga de mamá y en este estado es como normalmente se duermen (cuando estando embarazadas estamos quietas es cuando más activ@s se encuentran). Por tanto,  siguiendo esta misma lógica, llevándoles encima y con el vaivén del cuerpo duermen mejor y más plácidamente, al igual que cuando les acunamos para dormir. Pero tranquil@s, es una fase, con 15 años os aseguro que no se habrán acostumbrado a esto ni tendréis que seguir haciéndolo para que se duerman.
  • Lactancia materna: Porteando se puede amamantar sin tener que frenar la actividad, al igual que se puede seguir con una rutina diaria y la comodidad de tener las manos libres mientras tu bebé está atendid@. Pero además, el contacto de ambos pone en marcha las hormonas que van a favorecer la lactancia materna: oxitocina y prolactina. Además, el bebé “huele” el pecho de su madre, lo tiene accesible y puede mamar cuando quiera porque la madre va a identificar más rápidamente las señales, y este ciclo en sí mismo ya favorece la lactancia.
  • Necesidades cubiertas: Tener al bebé tan cerca hace que le tengas más presente cuando muestra alguna necesidad. Eres consciente de cuando tiene sueño, hambre o cuando se ha hecho cacas porque lo notas. Esto hace que se pueda responder antes a las demandas del bebé, lo que, además de hacer un bebé más seguro y confiado de la respuesta de su madre-padre, también hace que quien le portea se sienta segur@, competente y confiad@ para entender al bebé, algo muy importante en esos duros momentos del posparto.
  • Bebé tranquil@, familia tranquila: Un bebé tranquil@, que tenga sus necesidades básicas cubiertas, sus necesidades afectivas cubiertas y un sueño reparador combinado con estados de alerta tranquila, hace que sea un bebé feliz. Un bebé feliz llora menos que uno que no tenga cubiertos todos estos aspectos, y esto en última instancia crea que la familia esté más confiada y descansada, lo que genera una familia feliz. Es decir, un bebé que duerme, come y llora poco conlleva que su familia podrá descansar y no sentirse frustrada, y esto es la pescadilla que se muerde la cola para una crianza saludable.

 

Porteo ergonómico

Sabiendo algunos de los beneficios del porteo, no podemos olvidarnos de que no vale cualquier porteo. No podemos ofrecer a nuestr@s bebés y a nosotr@s mism@s todos los beneficios mencionados (y alguno más que no menciono) obviando su salud física y la nuestra.

porteo colgona

Veo por la calle bastante gente con mochilas colgonas y no ergonómicas. Entiendo que buscan la comodidad y los beneficios del porteo, pero no están informados adecuadamente sobre qué tipo de portabebés es conveniente llevar. Algunos de los aspectos en los que hay que fijarse para distinguir un portabebés ergonómico de uno que no lo es son:

  • Posición fisiológica del bebé: postura ranita, espalda en C y cabeza apoyada, : L@s bebés deben estar en el portabebés en la llamada postura ranita, es decir, con las rodillas por encima de la cadera y haciéndose una figura de M. Además, se respeta la curvatura de la espalda, estando ésta en forma de C y no recta. Por último, hay que brindarles apoyo en la cabeza, ya que siendo pequeños aún no tienen la musculatura del cuello lo suficientemente desarrollada para mantenerla erguida, pero en una posición que deje libres las vías respiratorias. De esta manera, el bebé está en la posición natural para él/ella, evitando posturas forzadas, displasia de cadera, asfixias, etc. porteo ergonomico
  • Siempre mirando al porteador/a: Para respetar esta postura fisiológica es necesario que el/a bebé vaya mirando hacia nuestro cuerpo, tanto si lo llevamos delante (cara a cara) como si lo llevamos a la espalda (iría mirando a nuestra nuca). En cualquier caso, no irá mirando hacia fuera y no solo por no respetarse la mencionada postura, sino porque le estamos enfrentando a un mundo que no es capaz de gestionar aún, ni por la excesiva estimulación que recibe ni por la falta de libertad de movimiento para huir de ello.
  • Comodidad e higiene postural: El/a bebé va sentado sobre sus glúteos y no colgado de sus genitales, pero además el sistema de los portabebés ergonómicos hacen que quien portea tenga el peso del bebé repartido adecuadamente y sin generar dolor, evitando dolores de espalda o cargazones. La madre ya ha llevado un peso extra en el embarazo, por lo que su cuerpo está preparado para el porteo. Y si sigue porteando, la musculatura se irá adaptando progresivamente al aumento de peso del bebé. Para favorecer esta portura, hay que tener siempre en cuenta la altura a la que se coloca al bebé: en este caso debe estar a una altura en la que se le pueda dar un beso cómodamente pero sin darle con la barbilla.porteo papas

Cada vez se tiene más conciencia de tener que usar un portabebés ergonómico. Incluso en los centro de salud podemos comprobar las advertencias sobre ello, por lo que hay que tener cuidado a la hora de elegir.

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Cartel en el área de pediatría de un ambulatorio de Osakidetza – servicio vasco de salud

Se puede portear hasta muchos años y cada etapa tiene unas características que hacen que sea más recomendable un tipo de portabebés ergonómico u otro. Ve a una tienda especializada en portabebés ergonómicos, infórmate (muchas hacen talleres de porteo donde ves y pruebas in situ todos los modelos) y decide.

La comodidad y los beneficios que reporta portear correctamente merecen mucho la pena.

 

 

Querida Samanta, ¡ánimo!

Habréis leído estos días en varios medios unas declaraciones de la periodista Samanta Villar sobre su reciente maternidad a raíz de su nuevo libro. En estas declaraciones, la famosa reportera de “21 días” destapa lo que para ella son los tabúes de ser madre, haciendo declaraciones del tipo “tener hijos es perder calidad de vida”.

Samanta Villar se ha sometido a un largo proceso de reproducción asistida para poder ser madre. No puedo imaginar lo duro que habrá sido para ella toda este etapa: pruebas, hormonación, intentos fallidos, reestructuración del concepto original de ser madre… Supongo que cuando alguien se somete a esta dura vivencia hasta conseguir su propósito es porque realmente desea ser madre, pero ¿en algún momento hay una valoración de lo que supone la maternidad como tal o hay un punto en que todo este proceso simplemente puede llegar a rozar la “obsesión” por el logro del objetivo planteado? Recordemos que la mayoría llevan a cabo los procesos de reproducción asistida en centros privados, en los que no olvidemos que se trabaja para generar beneficios, poco tiene cualquier empresa privada de altruista. A esto deberíamos añadirle que no está para nada estudiada la repercusión que pueden llegar a tener en un futuro estos procesos en el cuerpo de la mujer, además de que sinceramente dudo que haya un apoyo psicológico en la línea de la idealización de la mujer sobre la maternidad en donde muchas mujeres pudiesen reconsiderar si realmente quieren ser madres a costa de toda esa carga en sus cuerpo y en sus vidas.

Pero hoy no quiero tratar este tema, sino las declaraciones de la periodista acerca de lo que ella entiende por la verdad de la maternidad. Me gustaría analizar las frases que más me han sorprendido (cuanto menos) de sus declaraciones:

  • La maternidad destruye tu vida, un hijo destruye tu vida y hay que reconstruirlo todo de nuevo con una tremenda madurez

El término destruir normalmente se asocia con algo negativo. La maternidad, como cualquier otro gran cambio en la vida, hace que tengamos que reconstruirnos como personas, más aún en el momento en que tienes un nuevo rol, la identidad de madre. Cualquier cambio de identidad que tengamos en la vida conlleva nuevas formas de adaptarnos a él: cuando dejamos de ser estudiantes para ser trabajadores/as, cuando pasamos de vivir en casa de nuestros padres a construir nuestro propio hogar, etc. ¿Sería correcto decir que esto nos destruye? Creo que más bien nos enriquece, nos hace avanzar a una etapa en la que hay unas pérdidas pero también unas ganancias; es cuestión de tener los recursos internos y externos adecuados para poder afrontarlo del modo más sano y enriquecedor posible.

  • Tener hijos es perder calidad de vida“. “Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes

Este punto va unido al anterior. ¿Qué es calidad de vida y qué es ser feliz? Por suerte es algo subjetivo, por lo que para cada un@ puede suponer una cosa diferente. Esto para mí es fundamental ya que en este caso Samanta se atreve a hacer una afirmación como verdad única, cuando para cada cual la calidad de vida puede traducirse de diferentes formas. No voy a entrar a juzgar si ella es ahora más feliz que antes, ya que como digo es subjetivo. De hecho, podría decir que me entristece que así sea y espero que pueda encontrar esa “felicidad perdida” más adelante también a través de sus hijos.

  • Nadie te cuenta lo que es en realidad la maternidad, tomas una decisión engañada. Lo que no nos cuentan es el inmenso sacrificio que supone desde el principio

Para mí aquí está el punto crucial de lo que le ha sucedido a la reportera: expectativa vs realidad. No creo que todas las mujeres tomemos la decisión de ser madres engañadas, si bien no sabes a lo que te enfrentas de verdad hasta que no lo vives. Pero para mí aquí está habiendo una clara elusión de la responsabilidad, ya que parece poner el foco de su malestar exclusivamente en el exterior, no en ella, ya que culpa al resto de personas por haberla engañado. ¿Se podría haber informado ella de otro modo? ¿Podría ahora mismo vivir la situación de un modo diferente que le diera más fuerza para afrontarla? Quizá si trabajase sobre sí misma también descubriese mucho de su persona y esto le ayudaría a enfocar esta etapa desde otra perspectiva.

  • Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer

Estoy totalmente de acuerdo con esta frase. Las mujeres no obtenemos nuestra valía en base a nuestra maternidad o no. Nuestra sociedad nos hace creer que la vida de toda mujer se encumbra siendo madre, lo que no suele trasladarse en el caso masculino. Por suerte a día de hoy somos capaces de decidir si queremos ser madres o no, ya que a diferencia de los animales tenemos la capacidad de razonar esa decisión. Entiendo perfectamente a aquellas mujeres que deciden continuar su vida sin hijos, dedicando su tiempo a ellas mismas, a sus profesiones, a su ocio, a lo que les apetezca. Quienes somos madres no somos más mujeres que ellas ni ellas son menos mujeres que nosotras. Borremos ya esta presión sobre lo que una mujer debe ser y hacer con su vida, no todo consiste en casarse y tener hijos, ni para todas la vida se traduce en esto.

  • “Lo mejor es ser tía” porque “es lo más cercano a la madre”, pero se ahorra “el dolor físico del agotamiento y el hundimiento moral de decir: ¡no puedo más!”

Desde luego que ser tía debe de ser genial, pero estamos hablando de roles diferentes. Tiene otros privilegios y también otros “inconvenientes”: no se sufre el agotamiento, las noches en vela, las rabietas… pero tampoco se recibe el mismo amor que te da tu hij@. Y de todos modos, deberíamos poder luchar por frenar la llegada de ese momento de no poder más. Qué importante es aquí la tribu, una red de apoyo que sepa ayudarte, escucharte, comprenderte… en este largo, duro y emotivo camino de la maternidad. Un grupo de personas (familia, amig@s) que te eche una mano cuando estés agotada, que te escuche y te comprenda cuando trasladas tus dudas, que sepa entender tus necesidades reales y que no te juzgue por las decisiones que tomes. ¿Tiene Samanta esta tribu?

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Termino este post con unas palabras a la periodista, deseándole de corazón que un día pueda ver ese lado que tanto le idealizaron y que, junto con el que ella plantea, también forma parte de la maternidad.

Querida Samanta, cuánto daño hace a la maternidad los medios de comunicación en los que tú misma trabajas, mostrándonos esos bebés rollizos, que no lloran, que duermen toda la noche del tirón, con los que solo hay sonrisas, juegos y momentos de diversión. Esas madres que se encuentran estupendas, maquilladas y sin ojeras, sin un rastro del duro postparto de vientres flácidos y tetas caídas, de cicatrices y estrías que recuerdan lo que en ti hubo que ya no está. Esos grupos de madres en el parque, charlando felices de sus cosas sentadas en un banco, con sus bebés dormiditos plácidamente en el carrito sin decir ni pío. Esos padres que miran embobados a sus bebés y a sus parejas, con una mano sobre su hombro a modo de apoyo, sin una discusión por el cansancio, sin mala cara por la falta de sueño, sin esa mirada perdida en la que no saben cómo ayudar en esos momentos tan difíciles.

No querida Samanta, efectivamente la maternidad no es como tu sector la vende. Y por suerte estás en una posición privilegiada para poder contarlo. Pero no caigas en el resentimiento, por favor, no peques de querer vender una realidad sesgada en el lado contrario al que dices que te la vendieron a ti. Normalmente las cosas no son blancas o negras, todo tiene escala de grises en las que entran nuestras benditas subjetividades. Si queremos informar de verdad, hay que hacerlo brindando la información completa de todo y que a raíz de ese amplio conocimiento cada cual elija, pero ya empoderada, gracias a la información veraz. Tan mal está quien te vendió a ti que la maternidad era idílica como lo que vendes tú ahora de que la maternidad es la peor de las torturas. De hecho, si fuera tan solo esto último, la gente no llegaría a tener ningún hijo más tras su primera experiencia… y no es así en muchos casos, por algo será.

Aprovecho con tu permiso Samanta para dirigirme a todas esas mujeres que están planteándose ser madres, para que no les suceda lo que a ti.

Tú, que estás planteándote ser madre, el camino es duro, no te voy a engañar.

Puede que te cueste quedarte embarazada. Si no tienes ningún problema físico, estate tranquila, no te obsesiones y ten en cuenta que tu salud física y emocional influye a la hora de quedarte embarazada, así que cuídate física y emocionalmente a fin de prepararte para un momento mágico. Puede que no lo consigas por medios naturales, puede que no lo consigas ni por reproducción asistida, puede que ni siquiera consigas una adopción. Cada uno de estos pasos si se da se hará duro, pero no te pierdas en él y vuelve a plantearte en cada momento si estás en la dirección que realmente deseas, aunque ésta sea diferente ahora de la que fue cuando comenzaste el camino.

Si te quedas embarazada, puede que tengas un embarazo genial, que disfrutes mucho de él, de las sensaciones que te reporta, de vivir la experiencia de tener una vida dentro de ti y darle todo lo que necesita; confía en tu cuerpo y disfruta del milagro. Pero también puede que lo tengas más molesto o con alguna complicación. Ante todo que no roben tu capacidad de confiar en ti y en tu bebé.

Cuando vayas a dar a luz infórmate bien de todo lo que conlleva, tanto si vas a dar a luz en casa acompañada de un equipo de matronas como si vas a dar a luz en un hospital. Tienes toda la información sobre procedimientos y datos contrastados en el documento de Estrategia de Atención a un Parto Normal que nos brinda el Ministerio de Sanidad. Recuerda que hay tantos partos como mujeres y procura estar tranquila y arropada por personas de tu confianza. El dolor al parto es uno de los mayores temores, pero esta emoción también es subjetiva por lo que va a depender mucho de como la vivas y la interpretes; al fin y al cabo es un dolor que cada vez te acerca más a conocer a tu bebé, como el montañista que sufre a cada paso que está más cerca de la cima. Si todos los dolores fuesen con un fin tan bonito…

Una vez tengas a tu bebé, las cosas no suelen ser de color de rosa. Estarás cansada, tendrás sueño, te surgirán dudas por todo, tendrás miedos… Cuídate y que te cuiden porque tu bebé te necesita también bien. Y cuídale y que le cuiden, porque él/ella solo os tiene a vosotros, papá y mamá.

Vivimos en un país donde se prima más nuestro papel de trabajadoras que de procreadoras, aunque luego surjan las alarmas sobre el envejecimiento poblacional. Por ello, si decides ser madre no esperes que te faciliten la tarea de la conciliación si es lo que buscas. Tanto si quieres quedarte en casa a cuidare de tu bebé como si quieres volver al trabajo vas a recibir críticas, eso no va a faltar en todo este proceso. No te dejes medrar por ellas, ya que cada maternidad es diferentes y mientras cuides y quieras a tu bebé, el resto son opciones que deberíamos apoyar y respetar, o al menos conocer qué mueve a cada madre a hacer lo que hace conociendo su historia. Empatía por favor. 

Todas somos unas madres estupendas y vemos las cosas clarísimas cuando no tenemos hij@s, pero cuando llega el momento de tener a nuestro bebé en brazos… ahí todo cambia. Surgen dudas, miedos, incertidumbre, la pregunta eterna de si lo estaré haciendo bien… Tranquila, seguro que sí, confía en ti y escucha lo que el corazón te diga; en esta fase mejor que dejes la cabeza un poquito descansar.

Y, por último, querida mía, si estás planteándote ser madre, no te voy a engañar. Vas a conocer lo que es el amor de verdad. Da igual lo que hayas querido hasta el momento porque nada ni nadie va a ser comparable al amor que vas a sentir por tu bebé, nada será comparable al amor que tu bebé te va a trasladar a ti. Su risa será la mejor de las melodías, su caricia la mejor de las sensaciones, su simple respiración la mejor brisa… 

Querida mía, bienvenida a la maternidad. Y ánimo, aquí estamos muchas para apoyarte.

¿Cambia el cerebro de las mujeres al ser madres?

Que las madres cambiamos con nuestra maternidad es algo evidente y, por suerte, necesario para cubrir nuestro nuevo rol. Pero, ¿cómo se traduce esto a nivel cerebral?
Sí, nuestro cerebro cambia y cambia por y para algo.

 

Durante los primeros meses después del parto, existe en la madre un aumento del volumen de sustancia gris en el córtex  prefrontal superior, medial e inferior, en el lóbulo parietal superior e inferior y en áreas subcorticales como el hipotálamo, la sustancia negra y la amígdala. Y esto ¿qué significa? Pues que el cerebro de la madre se modifica para poder reconocer olfativamente a su bebé, para procesar emocionalmente el llanto de su hijo, procesar sus caricias y reforzar las respuestas positivas de la madre hacia los estímulos infantiles; en definitiva, para que la madre quiera estar de un modo cercano y amoroso con su bebé.

El llanto infantil durante las primeras 4 semanas de vida del bebé activa la amígdala, haciendo que la madre reaccione a ese llanto en un estado de “alarma”, con cierta ansiedad. En cambio, posteriormente, entre la semana 12 y 16 de vida del bebé, ante el llanto de su hijo se activan principalmente en la madre el hipocampo y el córtex, por lo que ésta reacciona a ese llanto de una manera menos alarmante, ya que ha aprendido sobre los diferentes llantos de su bebé y su respuesta a los estímulos ambientales.
Estos cambios no se producen en madres con dificultad para modular y sostener los cuidados hacia sus hijos (por ejemplo, madres que desgraciadamente sufren depresión posparto o madres con negligentes cuidados hacia su bebé).

Por otro lado, la hormona oxitocina, la llamada hormona del amor, está relacionada también con muchos comportamientos maternofiliales. Esta hormona aumenta la motivación para interactuar con el bebé, ayudando así a que la madre responda a las necesidades de su hijo. Los niveles de oxitocina aumentan, entre otros, con el paso del bebé por el canal de parto, traduciéndose esto en un incremento de la sensación de cariño al bebé y una disminución de la sensación de estrés.
De este modo, se ha comprobado como las madres que han dado a luz mediante cesárea presentan menores niveles de oxitocina, mostrándose menos sensibles y responsivas a las demandas de sus bebés.

 

Hoy en día parece que lo adecuado es despegarnos lo antes posible de nuestros bebés: reincorporarnos al trabajo en cuanto se pueda, que duerman solos en su habitación, dejarles llorar… y todo esto tras un parto en el que me entere de lo menos posible. Seguimos con nuestra vida como si nada hubiese pasado, cuando se producen los cambios más grandes que vamos a sufrir como madres, tanto física como psicológicamente.

Si nuestros cuerpos están preparados para parir, si las hormonas implicadas en la maternidad afloran con un parto vaginal, ¿por qué hay mujeres que no dan opción a sus cuerpos a actuar como están determinados para hacerlo? Desde luego que existen situaciones en las que las cesáreas son necesarias (y bienvenidas sean), pero ¿por qué saltarnos pasos dejando por el camino muchísimos factores que van a determinar la vinculación con nuestros bebés?

Especialmente grave me parece el desapego que nos quieren imponer algunos métodos (como el de Estivill), haciéndonos creer que separarnos de nuestros bebés es lo razonable. Como hemos observado, nuestro cerebro se modifica para que ser más receptivas hacia nuestros bebés (una reciente investigación así lo corrobora), para atender su llanto a fin de evitar situaciones peligrosas, para sentir ese amor materno-filial tan natural. ¿Por qué quieren que vayamos contra natura?

Como madres vivimos muy preocupadas en si vamos a saber “hacerlo bien” cuando nuestro propio cuerpo ya está programado para ello. Quizá nos falte solo una cosa: saber escucharnos, saber confiar en nuestro instinto, en nuestra intuición de madres.

Desgraciadamente, ya trabajan desde fuera para que no sepamos escucharnos, para que hagamos lo que debemos hacer y no lo que sentimos que tenemos que hacer. Porque si todas las madres estaríamos tan volcadas en nuestros bebés como nuestra naturaleza nos pide, si recuperásemos esa tribu que tan necesaria para ayudarnos en esta tarea, si escuchásemos a esa voz interna que nos dice que dejarle llorar no es lo mejor, si les cogiésemos en brazos más porque algo en nosotras nos dice que eso no es tan malo como lo pintan, si decidiésemos cuidar más tiempo de nuestros bebés en lugar de dejarlos en manos de desconocidos en una guardería porque debemos reincorporarnos al mundo laboral… Si todo eso se llevase a cabo, la sociedad debería reestructurarse y puede que aquellos hombres que están en el poder tendrían que tomar decisiones que quizá no les gustaría para sus acomodadas vidas. Y total, ¿para qué? Tan solo para tener madres naturales, sin remordimientos ni sensación de incapacidad, así como hij@s con unas relaciones de apego mucho más sanas para su estabilidad emocional.
Pero ¿a quién le interesa eso?

 

 

Los datos brindados en este post están extraídos del siguiente artículo:
Escolano-Pérez, E. (2013). El cerebro materno y sus implicaciones en el desarrollo humano. Revista De Neurología, 56(2), 101-108.

El sincretismo de género en la maternidad

Volviendo este fin de semana en el coche con mi pareja hablábamos sobre igualdad y maternidad, unión de ambos temas que me lleva rondando varios días.
Hoy en los apuntes de la formación que estoy haciendo sobre Psicología Perinatal trataban precisamente este tema con conceptos nuevos para mí que me han dado luz a lo que yo no sabía expresar.

El movimiento feminista por la igualdad lleva muchos años y en ese transcurso de años la ideología ha ido cambiando también. Recuerdo un día que unos compañeros de trabajo (o a estas alturas ya algo más que solo eso), comentaban la evolución de muchas mujeres feministas desde el no aceptar a otra mujer que cuidase su imagen (maquillaje, tacones, etc.) a que incluso ellas mismas lo hiciesen, es decir, a respetar la opción libre de decidir en las mujeres.

Leyendo hoy precisamente sobre el feminismo en la maternidad también se exponía esta evolución: desde el feminismo de la igualdad, encabezado por Simone de Beauvoir, en el que existía un rechazo a la maternidad (lo que dio pie también a la libertad a la hora de decidir ser madre o no, con la consecuente legalización del aborto) hasta el feminismo de la diferencia, con Luce Irigaray como ejemplo, donde se plantea una nueva maternidad basada en el poder femenino y para la cual las mujeres deben reclamar su genealogía y patrimonio, dando así voz a lo femenino (relación madre-hija).

A partir de estas dos vertientes nacen en los años 90 diversos colectivos de comadres insumisas que reivindican la libertad de decisión en la maternidad. Estas mujeres son conscientes del sincretismo de género que viven en sus carnes, se escuchan a sí mismas, escuchan a las demás, sienten las contradicciones y las expresan… Ese sincretismo que hace que muchas tomemos actitudes clásicas como madres pero que a la vez luchemos por la igualdad en tiempos, tareas, responsabilidades…; ese sincretismo que nos hace tomar actitudes de “madre abnegada” mientras por otro lado explotamos con otros estereotipos femeninos; el mismo sincretismo que nos hace fruncir el ceño con el extrañamiento de la maternidad, ese extrañamiento que pretende que tras parir estemos físicamente igual que antes de parir (¡como si no hubiese cambiando nada en nosotras!), que pretende que nuestr@s hij@s sean independientes nada más nacer, que pretende en definitiva alejarse de lo natural.

El sincretismo de género hace que exista una lucha interna en cada una de nosotras entre lo que nos dice nuestro instinto y lo que nos dice nuestra razón, entre lo que nos determina la naturaleza y lo que nos ha enseñado el sistema patriarcal. Es inevitable que confluyan ambas facetas porque de ellas nos componemos  en mayor o menor medida.
Sobre esto era precisamente la conversación en el coche: si las mujeres somos personas libres con capacidad de decisión, ¿nos podemos dejar llevar por nuestros instintos? Creemos en una independencia económica de la mujer, además de un crecimiento personal a través de nuestra profesión, pero ¿qué sucede con esas mujeres que abandonan su ámbito laboral para encargarse del cuidado de sus hij@s (siendo por tanto económicamente dependientes)? Y quienes buscamos nuestro espacio fuera del núcleo familiar siendo madres, ¿seremos peores madres por alejarnos de nuestra descendencia? Y quien no quiere buscar su espacio alejada de sus hij@s ¿deja de defender su derecho como mujer libre?

Parece que constantemente tengamos que estar etiquetando todas nuestras acciones. ¿Sabéis qué os digo? ¡Que viva el sincretismo de género en la maternidad! Me quedo con lo que a mí me da la gana de cada : lo de las madres tradicionales porque es lo que la naturaleza sabiamente nos ha dado (dar teta, arrullar y portear a nuestras crías, parir en libertad, querer estar con nuestr@s hij@s…) y de las madres modernas las “ventajas” que hemos logrado gracias a la igualdad (poder estudiar aun siendo madre, tener mi tiempo y espacio para bailar, repartir las responsabilidades p-maternales…).
Y sobre todo, mujeres del mundo, ¡TRIBU! Dejemos de pelear en esta absurda lucha que nos han metido en la cabeza, en este enfrentamiento constante que no responde más que a los cuentos de Disney en los que somos las brujas malas. Tenemos un poder enorme, una capacidad única y una herencia ancestral que nos permite crear y criar vida. Unámonos, apoyémonos y traslademos esta sabiduría de generación en generación.

 

 

 

                                                                                            *Dedicado a mi pequeña nueva tribu, esas mujeres                                                                              embarazadas con las que comparto tantas formas de hacer.                                                                                                         Nos entendemos, nos basta. 

Semana mundial de la lactancia materna 2016 #SMLM

Esta semana es la Semana Mundial de la Lactancia Materna y en honor a ella os presento mi recién inaugurado perfil de Pinterest, precisamente con un tablero sobre lactancia materna que iré completando poco a poco:

Por ahora en él expongo información sobre lactancia materna que me parece importante conocer al amamantar, a fin de evitar miedos y dudas sobre nuestra capacidad de alimentar a nuestros bebés: las crisis de lactancia o crisis de crecimiento, lactancia en tándem, lactancia “prolongada”, beneficios de la lactancia materna, posición correcta de agarre, cantidad de producción…

Además, os recuerdo que ante cualquier duda o problema que se os presente al amamantar, podéis asistir a los grupos de apoyo de La Liga de la Leche, en las que seguro que aprendéis muchísimo y os ayudan a superar los baches del proceso.

¡Espero que os guste y que os sirva de ayuda!

-Una mami con 25 exitosos meses de lactancia materna-

Baby led queeé?? Del “Baby Led Weaning” o alimentación autorregulada por el bebé

Estoy segura de que much@s de vosotr@s habéis oído hablar del Baby Led Weaning (BLW) porque es una tendencia muy de moda últimamente en la introducción de la alimentación complementaria.

El BLW es un método para introducir la alimentación complementaria de manera que es el bebé quien coge los alimentos, los come y decide qué y cuánto comer. Según las directrices del libro estrella de este método, “El niño ya come solo” (podéis verlo en el apartado de libros recomendados),  hay que presentar los alimentos cortados en rectángulos de un determinado tamaño (grandecitos) para que el bebé pueda cogerlos bien, ya que aún no tiene desarrollada la motricidad fina, y dejarle hacer. Además, hay que ser consciente de que esta alimentación de sólidos es, como su nombre indica, complementaria, es decir, complementaria a la teta (o biberón), que seguirá muy presente.

¿Cuándo podemos comenzar a introducir la alimentación complementaria? Según las recomendaciones de la OMS, el bebé debe estar con lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. La APP, la AEP y la ESPGHAN hablan de introducir la alimentación complementaria entre los 4 y los 6 meses, especialmente para lactancias artificiales o mixtas. Por tanto, aquí tenemos la primera pista.
Además, otras señales de que el/a bebé está preparad@ para comenzar con la alimentación complementaria autorregulada son que sea capaz de sentarse sol@, que muestre interés por la comida, que sea capaz de llevarse las cosas a la boca y que haya desaparecido el reflejo de extrusión*.
*El reflejo de extrusión es el reflejo que tienen l@s bebés de expulsar todo lo que les entre en la boca que no sea el pezón de mamá. Este reflejo es algo innato y basado en la supervivencia, ya que gracias a ello l@s peques no se ahogan si algo se les mete en la boca pues lo expulsan con la lengua (de ahí que “escupan” el chupete, por ejemplo).

Genial, nuestr@ pequeñ@ cumple con estos criterios, ¿y ahora cómo empezamos? Lo más importante es sentar al bebé con la espalda recta (evitar que esté tumbado o recostado, para evitar atragantamientos) poner la comida frente a él y vigilarle en todo momento, pero sin intervenir. ¡Así de fácil y así de complicado! Como podéis imaginar, en este método los purés o papillas no existen ya que el bebé aún no es capaz de tomar una cuchara y tomar el puré por él mismo o ella misma.

 

En nuestro caso, Laia estuvo a base de teta hasta que cumplió los 6 meses y a partir de ese momento comenzamos a introducir los alimentos. Si bien es cierto que no comenzamos con purés y las papillas no fue lo que más comió, tampoco hicimos el método del BLW al 100%. De nuevo, como en prácticamente todo el camino andado hasta ahora, el proceso fue leer, informarnos y después extraer lo que nos pareció más adecuado para ella.

El primer alimento que probó mi pequeña fue la pera, una muy madura, partida en bastones grandecitos. Recuerdo ese día perfectamente porque estábamos las dos solas y… ¡lo pasé fatal! La niña se llevaba la pera a la boca, la chupaba, la mordía y hacía las arcadas típicas del proceso de aprendizaje de este método. Al comenzar con los sólidos, l@s bebés tienen reflejos de arcada cuando un trozo es demasiado grande para poder expulsarlo y no atragantarse. De hecho, el reflejo de la arcada en bebés de 6 meses es más efectivo que en bebés mayores (por ejemplo de 12 meses) porque este reflejo se produce en un punto mucho más adelantado de la lengua cuanto más pequeños somos, lo que permite que la comida no esté tan adentro cuando se produce el mencionado reflejo. Este reflejo es lo que más nos asusta a todas las madres, todos los padres y demás familiares por el miedo a que se puedan ahogar, pero es importante dejar hacer al peque para que el proceso de aprendizaje se asiente. Y, sobre todo, lo más importante es no meter nuestra mano en su boca para sacarle el alimento porque de ese modo podemos introducírselo más adentro aún y conseguir que se le obture. Si bien es cierto que lo más habitual es que ell@s mism@s lo gestionen genial, puede darse algún caso en que se atraganten y debamos intervenir para que no se ahoguen. Por este motivo es muy importante conocer maniobras básicas de primeros auxilios al comenzar con este método. Aquí os dejo un vídeo sobre ello, pero podéis encontrar muchos más en Youtube o asistir a algún curso de primeros auxilios para bebés.

Como decía, en nuestro caso y viendo el ansia de Laia para comer, decidimos darle alimentos blanditos y en alguna ocasión darle purés caseros de primero (nunca totalmente pasados, sino con texturas más grumosas) y dejarle a ella los segundos para gestionarlos.
*Se recomienda no mezclar método BLW con purés pasados porque la finalidad del BLW es que aprendan a masticar y tragar, mientras que con el puré solo deben tragar sin masticar, y el riesgo es que automaticen el hecho de tragar sin masticar y no sepan/recuerden después masticar cuando se les da un alimentos sólido. Por ello nosotros le dábamos a Laia los purés con grumos, cogiendo ciertamente con pinzas esta recomendación. 

Existe también cierta controversia con la introducción de los alimentos (gluten, pescados, mariscos, etc.). Desde la corriente de BLW se aboga por la introducción de todo tipo de alimentos desde el primer momento, excepto los que se señalan a continuación:

Alimentos que no conviene dar antes de 1 año

Por nuestra parte, hemos seguido aproximadamente las recomendaciones de la pediatra en la introducción de alimentos, aunque relativamente. Hay ocasiones en las que se retrasa la introducción de ciertos alimentos porque se asume que van a comer purés. Un ejemplo de esto es el arroz o la pasta, que no lo marcan en el calendario de alimentos por su gestión. Si tu bebé está ya llevando a cabo el BLW, puede comer este tipo de productos porque va a saber gestionarlos (Laia comía quinoa con verduras a puñados con las manos ¡y le encantaba!).

Otra recomendación que plantean desde algunas consultas pediátricas son los purés con un montón de alimentos mezclados, incluso con horarios. Por ejemplo, en nuestro caso la pediatra nos aconsejo comenzar con una papilla de una manzana, una pera, un plátano y el zumo de una naranja (si no recuerdo mal) a las tardes. ¡¡Qué barbaridad, si así no son capaces de distinguir a qué sabe cada cosa!! Finalmente, fuimos dándole cada alimento por separado (un día pera madurita, otro día manzana al vapor…) y durante el tiempo que estaba en la guardería, a fin de que yo pudiese seguir dándole pecho después el resto del día (¡una extracción menos con el sacaleches!).

 

Como veis, yo creo que ofrecer los alimentos de un modo u otro depende más de modas que otra cosa. Tengo la sensación de que esta nueva tendencia se remonta a un modo de alimentar más “primitivo” (por ejemplo, en algunos países sudamericanos o africanos, las madres mastican un poco las frutas que están recolectando mientras portean a sus bebés y se las ofrecen para que vayan comiendo). No me imagino a mi tatarabuela seleccionando los alimentos que darle a su bebé y mucho menos con una BabyCook preparándole purés… Como todo, parece que volvemos a lo de siempre, olvidándonos de todas las modernidades que hoy en día nos invaden.

Es cierto que el método de BLW tiene muchas ventajas porque no se da lugar al rechazo posterior de l@s bebés a los trozos (cuántas veces hemos oído que después de 6 meses de purés, el niño o la niña no quiere comer nada sólido), aprenden a gestionar ell@s mism@s los alimentos, conocen de verdad a qué sabe cada cosa y la forma y textura que tiene (educación alimentaria, al fin y al cabo), aprenden también qué les gusta y qué no, ayuda al desarrollo de la motricidad y la cooordinación ojo-mano-boca, y dicen que la masticación desde edad más temprana ayuda al habla posteriormente porque los músculos de la boca están mejor desarrollados. Pero también tiene otros aspectos no tan cómodos: es un método muy sucio porque al ser el bebé quien se alimenta, lo más habitual es que se manche de arriba a abajo y manche todo lo que tenga a su alrededor. Además, l@s bebés requieren de su tiempo para comer, un tiempo que es mayor que si nosotr@s les damos la comida. Y por último la capacidad de decisión: ell@s deciden qué comer, por lo que quizá no esté de acuerdo contigo en lo que ese día le apetece o quizá tenga ya muy claro que el sabor de tal fruta no le gusta. En este último aspecto creo que los padres y las madres debemos ofrecerle e instarle siempre a comer de todo, cocinado lo más natural, sano y casero posible, y jugar con alimentos del mismo tipo para cubrir las propiedades nutricionales de los que no le gusten o no quiera ese día.

 

Personalmente, y a pesar de los muchos malos ratos que he sufrido con los procesos de las arcadas, volvería a repetir este método sin dudarlo. En primer lugar, porque a día de hoy Laia come genial, sabe identificar qué le gusta más o menos, a pesar de su ansia por la comida (que continúa) la gestiona muy bien y es totalmente autónoma hace mucho tiempo para compartir mesa con nosotros sin que tengamos que “sacrificarnos” ni su padre ni su madre en darle de comer sin poder disfrutar de nuestra propia comida. Pero, sobre todo, volvería a repetirlo porque me parece el método más respetuoso para l@s peques, y el respeto es el camino en el que queremos basar cada punto de la crianza con nuestra hija. Se respeta su ritmo, se respetan sus gusto, se respeta su indicador de saciedad (preventivo de obesidades posteriormente)… se les respeta a ell@s.

 

Para finalizar os dejo un par de recomendaciones de libros, además del mencionado arriba, que ayudan a comprender mejor y vivir con menos angustia la alimentación de peques en general:
– “Se me hace bola” de Julio Basulto (nutricionista y padre, muy activo en las redes sociales, conviene seguirlo porque se aprende un montón de él)
– “Mi niño no me come” de Carlos González (pediatra y padre, aboga por una crianza respetuosa, muy recomendable leer lo que escribe).

Y como broche final, esta charla de Carlos González sobre la alimentación complementaria, muy digan de ver. On egin!!